jueves, 1 de mayo de 2008

Ingratitud bienvenida

Ver a alguien que conociste hace mucho tiempo, caminando por ahí, deambulando como un sonámbulo perdido, que sueña despierto coincidentemente lo mismo que tú, y que puedes descubrirlo fácilmente porque algo raro en él, o algo muy intrínseco en él te recuerdan paradójicamente a ti mismo, es sentir algo así como la emoción de una ingratitud bienvenida, pero ¿por qué?.
Cuando lo vi en aulas, no llevaba mochila, sólo traía en sus manos dos libros, uno de cubierta negra y el otro una revista muy llamativa por el color fosforescente de su carátula, para mí muy conocida a pesar de haber tenido en mis manos un solo ejemplar, pero que para mi gusto exquisito quede conforme. (Y pude confirmar también lo que se dice de ella).
Había leído artículos en periódicos y blogs y escuchado algunos comentarios de la excelente línea de trabajo de “Etiqueta Negra” y ver un ejemplar en sus manos era adivinar porque todo este tiempo se le había visto tan despreocupado y displicente con respecto a la carrera y entender porque llevaba tantos cursos atrasados. Venía atravesando por lo mismo que todos nosotros - los amantes del arte en el aula - en la lucha por no ver morir nuestra vocación artística: descuidabamos con un mínimo de remordimiento e impotencia pero con total razón, creo yo, nuestros estudios.
Y yo que pensaba que él aún andaba aspirando pertenecer al partido socialista del Perú y que aún despotricaba anacrónicamente encomios al Che. Pero así como este viejo amigo, que a cualquier lado lleva consigo herramientas paradigmáticas - para que cuando la pérdida de tiempo lo atrape en momentos en que todo le parece un estorbo, prefiera darles vuelta y sacarle todo el provecho posible haciendo uso de ellas - nosotros también, aunque no al extremo de lucirlas de manera solitaria bajo el brazo como si fueran un símbolo de representatividad en una guerra de émulos, en una carrera de quien logra llegar primero a la meta – de quien es el primero en llegar a ser, lo que siempre deseó ser.
En ese sentido, a mí antes que nada me gustaría ser como él, de una vocación tan férrea que me haga despreocuparme de todo aquello que me limita, no importa si son mis propios estudios, poder ignorar con desdén los vericuetos de una currícula decimonónica y forjar con tranquilidad mi carrera hacia el éxito. Es de admirar porque no sólo transmite seguridad y confianza en sí mismo por lo que hace, sino porque a cada momento lo manifiesta con valentía, sin miedo a perjudicarse en su vida diaria, porque el amor por su arte y sus sueños es tan fuerte que todo lo demás le sobra, y de ellos jamás puede prescindir, a todos lados los lleva siempre consigo.
Y si hablamos de estorbos, para él la universidad entera, desde hace ya mucho tiempo le parece uno. Decepcionado como tantos de la facultad y de la escuela de comunicación, busca un consuelo en buena literatura, y el periodismo lo lleva como un anhelo de alumno desaprovechado, que sabe invertir en él sin egoísmo. Enterarme que tiene más de 10 ejemplares de EN que con su propia plata los ha adquirido y que los ha gozado con lecturas acuciosas, es comprender, de acuerdo a lo que nosotros mismos hacemos con ilusión - cuando yo por ejemplo salgo a la calle en búsqueda de obras literarias originales, aquellas que les sirvieron de base a los escritores que admiro; o cuando mi amigo el histrión gasta sus ahorros para viajar a Lima o a provincias a los talleres o encuentros de teatro, sin importarle que sea fin de ciclo, o cuando se compra obras contemporáneas de dramaturgia, o cuando se gasta la tinta de su impresora y papeles para imprimir tragedias, comedias o dramas de autores clásicos, aquellos que muchos en Secundaria sólo leíamos en resumen; o cuando mi amigo el músico gasta lo que con dolor no despilfarra en cerveza y se compra accesorios para armar su propio estudio musical y grabar él mismo sus propias canciones de las que ya va cuatro, y que en búsqueda de un baterista y de un vocalista continúa en la lucha - que no estamos solos en este mundo incomprensivo, que no somos los únicos que renegamos de no poder dedicarnos sólo a lo que nos gusta.
Y aunque, venir a enterarme a estas instancias de que compartimos los mismos sueños, a pesar de que fuimos compañeros y amigos en el centro pre - cuando en esos tiempos yo estaba más cercano a ingresar y así sucedió, cuando mis arrebatos de poeta inspirados por una fémina que aún me recuerda lo doloroso que es ser estúpidamente quedado los compartía con él y le preguntaba su opinión antes de regalarlos y dedicarlos, - y nunca se atrevió a decírmelo, para mí no llega a ser más que un silencio de extrema reserva que ofendería al más confiado de los que cree tener amigos, que ofendería incluso también a un misántropo, de esos que no considera a nadie su amigo, pero sé que hasta uno de ellos comprendería razones: es una alegría, porque en la despedida fugaz de quienes estudian la misma carrera pero que cursan ciclos diferentes, queda la promesa de una nueva conversación que se prolongue en más y más conversaciones en donde el entendimiento y el intercambio de gustos, preferencias, afinidades e ideas, hagan parecer una tertulia en donde más adelante, cuando los sueños estén ya cumplidos - escritor y periodista - se cuente de ellas como las generadoras y culpables de dos grandes artistas, revolucionarios de la comunicación y sobre todo de dos grandes amigos.

2 comentarios:

CUERDA Floja dijo...

pobre jeferson......jiji...no??...osea era necesario dcir q yeva cursos atrasados??...juijiujiuu....q wena la de "podria gastar en chela"...lo kagas al borracho...jijiji.....en resumen sta weno choche.....vas d lado a lado ,pero en resumen si sta claro.....suerte...ah x siak..soy el posho....

Oswaldo Cabrera Vásquez dijo...

En el texto trato de expresar en parte la alegría que sentí de enterarme que un viejo amigo del centro pre sueña con ser periodista y escritor igual que yo desde hace ya un buen tiempo, siendo ingrato en parte por no habermelo dicho antes. A él me refiero con lo de cursos atrasados, para nada menciono a nuestro buen amigo JL. Yo también llevo cursos atrasados, espero no haber ofendido a nadie mencionando esto y otras cosas más, por algo para nada menciono nombres.